lunes, 30 de enero de 2017

Las mujeres del Nordeste Antioqueño construimos paz territorial con justicia social


Las mujeres del Nordeste Antioqueño construimos paz territorial con justicia social


La subregión del Nordeste Antioqueño, como tantas otras, ha sido fuertemente afectada por el conflicto armado colombiano, y dentro de este, las mujeres han sufrido diversos tipos de violencias que han marcado su memoria y han determinado el valor de la resistencia como principio de su existencia. Del mismo modo, el arraigo y los lazos comunitarios han definido el carácter organizativo de las mujeres dirigido hacia la defensa del territorio y su permanencia en él.

Es así como de la mano de las organizaciones sociales como la ACVC y Cahucopana, en el Nordeste Antioqueño se han venido conformando y fortaleciendo los Equipos Femeninos de Acción Humanitaria, que hoy confluyen en nuestra Coordinación Regional de Mujeres del Nordeste Antioqueño, como una afirmación de nuestro compromiso con la construcción de paz territorial con justicia social.

Hemos manifestado, en distintos espacios formativos, organizativos y culturales, que la paz para nosotras implica no solo la ausencia de hostilidades o hechos de guerra, sino que comprende del mismo modo la garantía por parte del Estado de los derechos humanos en su totalidad, incluyendo los derechos denominados de segunda y tercera generación, que contribuyan al mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades y, de manera afirmativa, de las mujeres de la región.

En este sentido, exigimos el cumplimiento del deber constitucional del Estado colombiano de garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos, y de prestar atención especial a las comunidades rurales que han sido históricamente abandonadas y afectadas con hechos de guerra que, como en el caso del Nordeste Antioqueño, han sido en gran medida dirigidas o permitidas por los gobiernos locales y nacionales.

Dentro de estas exigencias, destacamos el derecho a la vida, a la igualdad, a la libertad, a la educación, a la vivienda digna, a la salud, a la tierra, a la paz, a la libertad de asociación, como derechos que han guiado la organización de las comunidades y que no han sido garantizados por el Estado. Tenemos la esperanza de que la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP contribuya significativamente a la garantía de estos y del resto de derechos consagrados en la Constitución Política de 1991, y nos estamos fortaleciendo organizativamente para ser veedoras y sujetas activas en el proceso de verificación y exigibilidad del cumplimiento de lo acordado.

Somos conscientes de que los acuerdos son muy importantes, pero que al mismo tiempo son limitados, y quedan muchos temas que deben ser abordados y liderados por las comunidades y las organizaciones sociales, como se ha venido haciendo a lo largo de la historia. Por eso, saludamos a las mujeres de Antioquia, a las mujeres de Colombia, y queremos ratificar en este saludo nuestras aspiraciones de paz y recordamos la necesidad de la organización y la articulación de nuestros espacios para continuar construyendo el país que soñamos, el país que nos merecemos. Somos mujeres creadoras de vida y forjadoras de paz.

Coordinación Regional de Mujeres del Nordeste Antioqueño





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